Desvirgando a un jovencito via María López Muro

Debo de reconocer que ahora, que ya no soy precisamente una colegiala, es cuando disfruto más del sexo que nunca. Y lo que me he perdido por ser un poco tímida. Sí, y es que aquí donde me veis nunca fui una lanzada, pero fue ir madurando, y pasión por el sexo. Y ya desde que trabajo con la línea erótica mi vida es un continuo orgasmo.

Y es que estoy segura que me comprenderéis. Ya desde pequeñita calzaba una talla como la que tengo ahora, sí, una 105 de pecho natural, y claro fuera por donde fuera iba pegando el cante. Todos los tíos me miraban, me decían cosas, me echaban piropos, pero al final lo que conseguían era que me pusiera roja y no me tirara a ninguno.

DESVIRGANDO EN UNA NOCHE CALIENTE EN MI LINEA ERÓTICA

Era una verdadera obsesión lo de mis tetas. No pensaban en otra cosa.

Ya cuando me dejé de cortar empezaron los clásicos líos furtivos de discoteca, pero siempre era lo mismo. Ellos las manoseaban como si no hubiera nada igual en el mundo y yo les hacia una paja. Y ya lo imagináis me quedaba con el calentón y con el semen de ellos entre los dedos.

Fue entonces, y viendo la situación, cuando empecé a controlar yo. Y claro, me salió mi vena dominante. Aquí el que quiera cogérmelas tiene que dejar propina, y eso no es menos que un buen polvo. Así de claro.

Y por fin conseguí encontrar al hombre de mi vida, bueno eso creía yo. Mi actual marido era un semental, uno, y dos y tres. Tenía ese don. Y claro, nos pasábamos noches y noches follando, pero ahora el pobre ya no es capaz de más de uno a la semana. Y yo soy muy golosa, siempre quiero más y más.

Me subía por las paredes cuando una amiga me dijo: Tienes dos opciones, o buscarte amantes o trabajar en una línea erótica.

Ella no sabía lo de mis amantes, pero no era mala idea trabajar en el teléfono erótico. Y así comencé.

Recuerdo mi primera llamada, quizá no fue la más placentera, pero le tengo un cariño muy especial. Además aquel joven que llamó un poco nervioso y temeroso, hoy en día es uno de mis mejores amigos. Ahora si que nos pegamos de vez en cuando cada festín. Soy su amiga, su amante virtual y con quien pone en practica todas y cada unas de sus fantasías.

DESVIRGANDO EN MI LINEA ERÓTICA

• Se presentó así, lo recuerdo perfectamente.

• Hola me llamo Miguel. Soy Virgen. Hoy es mi cumpleaños. 18 años.

• Hola, Miguel, encantada, y sobre todo ¡Felicidades!

• Gracias. Te he llamado porque me gustan tus fotos. Me habré hecho mil pajas pensando en ti.

• Vaya, eso es un halago.

• Bueno, si. Pero es que siempre he soñado con una mujer así, como tu, con experiencia. Las chicas de mi edad no me gustan, además no me hacen caso.

• Bueno, las que no somos unas “lolitas” también tenemos nuestros encantos.

• Pues tu tienes dos que me tienen emocionados.

• ¿Mis tetas, claro?

• Siiiiii

• Son el signo de mi identidad.

• Aunque también me gusta que no tengas el chocho depilado. Me pone más así, como lo tienes. Peladito.

• Va por rachas, pero nunca me lo rasuro.

• A mi me gusta así, depilado es como de mentira.

• Pues te aseguro que el mío es muy real. Mi rajita de gozar.

• Te molestará si te lo lamo?

• Molestar?

• Si

• No hay nada que me guste más.

• Fenómeno, debe ser genial hacerlo.

• Pues como comerte a ti esa pollita que sé que ya esta bien durita.

• Y tanto, antes de llamar ya estaba así. Y cuando veo tus fotos, se me pone tiesa en dos segundos.

• Me gusta que me digas eso. No hay nada mejor que un chico dispuesto.

• Yo por mi estaría dispuesto, como tu dices las 24 horas del día.

• Ja, ja, pues mira, yo sólo suelto el teléfono erótico para dormir. Me encanta.

• ¡Qué suerte tenéis las tías!

• Bueno, si no fuera por vosotros, tampoco tendríamos placer.

• Ya, pero os lo hacéis también entre vosotras, que lo sé.

• Pero no es lo mismo cielo.

• Yo estoy empalmado, me pone mucho como me tratas, se nota que controlas, por eso te he llamado, quiero un polvazo de película X.

• Bien, bien, no te preocupes por eso.

• La cojo con las dos manos.

• Pues ahora seré yo quien la controle. Así que deja que te pajee un poco. Quiero darle una buena pasada por mi boquita, pero antes sacarte un poco de liquidillo y mezclarlo con mi saliva.

• Bien, bien, empezamos bien.

• Así, relájate, no todos los días tiene una el placer de desvirgar a un chico como tu.

• Que quieres decir?

• Pues que supongo que serás todo energía

• De eso me sobra. Hay épocas que me hago dos o tres pajas al día. Incluso más.

• Vaya, eso es desperdiciar un polvo.

• Ya, pero que le voy a hacer.

• Follar, cielo, follar.

• Bueno, tu lo ves muy fácil, con esas tetas tendrás a todos los tíos que quieras.

• Pero no a todos los que me gustan.

• Conmigo estarás satisfecha y no estoy mal. Soy deportista.

• Mejor, así tendrás más resistencia.

• La que me pidas.

• Pues ahora si, quiero que te relajes cielo, que me dejes a mi cogértela con las dos manos; la quiero empezar a pajear!

• Estas desnuda?

• Ahora si, me he quitado la lencería mientras hablábamos.

• Bien, bien, sigue por favor.

• Sigo cielo, sigo, me inclino sobre tu pene, y empiezo a lamerlo.

• Siiiii

• Así, despacio, pasando la lengua por todo él, y con una mano acariciándote también los huevos.

• Ufff. Eso es una pasada. Sigue.

• Ahora lo cojo, lo miro, y no me lo pienso, empiezo a chuparlo

• Si, si, así.

• Despacio, metiéndome todo lo que puedo, rozando mi garganta con tu glande.

• Sigue, sigue, sigue.

• No paro cariño. No paro.

• Sigueeeeeee

• Eso hago cielo, me encanta lo duro que está.

• Yaaaaaaaa

No habían pasado ni cinco minutos desde que me llamó cuando se corrió mientras le hacía una mamada. Realmente si que estaba necesitado. Y a mi eso siempre me ponía mucho.

• Qué rápido, cielo.

• Si, tenía muchas ganas, pero este no cuenta, sólo era de calentamiento, además lo que yo quiero es follar.

• Pero me encantará lamerte ahora que sueltas un semen rico rico.

• ¿Te lo tragarás?

• Claro, porque no.

• Guau, eso pensé que era solo de pelis.

• Que va, anda, déjame que te la deje bien limpia.

• Claro, claro, yo relajadito.

La verdad es que estos chicos de hoy se contentan rápidamente. Este era algo inocente, pero simpático, sincero, y con una energía en el cuerpo que muy pronto descubriría. Se estaba preparando para su primer polvo, estaba ilusionado, y le dejaba de temblar la voz como al principio.
Yo jamás había tenido la oportunidad de desvirgar a nadie, era una ocasión que me daba mucho morbo.

• ¿Cómo estás cielo? – Le pregunté.

• En la gloria, sabiendo que me la chupa una diosa del sexo como tu.

• Gracias.

• No, es verdad, estás muy buena, esto es lo que yo quería. Estrenarme con una chica mayor que yo.

• Pues si, te saco unos añitos.

• ¡Pero eso en el sexo da lo mismo!

• Así es.

• Ahora te noto como más enérgico.

• Claro, como que estoy como una moto. Si me la chupas así me vengo arriba y me empalmo.

• Um, que vicio que tienes.

• Si, no lo niego. Además estaba pensando que antes del polvo me prometiste dejarte comer tu conejito.

• Claro amor, está esperándote bien húmedo.

• Eso, eso, con sabor ¿y las tetas?

• Bien duras.

• Bufff, quiero antes lamerlas, comértelas un rato.

• No te muevas, me incorporaré encima de ti.

• ¡Perfecto!

• ¡Ahora! Las pongo encima de tu cara

• Siii, que pasada, son enormes y suavitas, como dos grandes bolas, ahora solo me dedicaré a lamerte los pezones y darles mordisquitos.

• Ah y mientras te cojo el culito.

• Si, por favor, estoy muy húmeda.

• Pues lo agarro bien, y te doy unos cachetes, que se que os gusta.

• A mi si, desde luego.

• Si, je je.

• Ahora lamo y lamo.

Estuvo un buen tiempo jugando con mis tetas, me contaba las sensaciones, se le escapaba alguna palabra sucia fruto de la excitación. Yo no podía más, necesitaba introducirme algo que no fuera el dedo, así que cogí uno de mis consoladores favoritos. Me lo puse y comencé a pasármelo por el clítoris. Justo en ese instante fue cuando decidió que quería saborear mi coño. Todo iba sobre ruedas, para ser primerizo.

• Si, ahora si que bajo yo- me dijo ansioso.

• Vale, vale, estoy totalmente abierta de piernas.

• Mejor, así podré jugar con el conejito. Frotarlo con mis manos, mis deditos juguetones, lamerlo. Ya verás.

• Si, estoy segura que lo harás muy bien.

Otra vez permaneció en silencio, disfrutaba comiéndome el coño como ninguno. Yo aprovechaba y a su ritmo me iba metiendo más el consolador. Estaba muy caliente. Y pendiente de cómo se comportaría follando.

• Delicioso- me dijo

• Gracias cielo, estás hecho un experto.

• Veo mucho porno.

• Pues te cunde, pero no pares.

• No, desde luego que no, me muero por penetrarte, ahora si que si.

• Me pondré a cuatro patas. A perrito es genial.

• Perfecto, así te agarro las tetas.

• Siiii

• Pues, ahora la coloco, noto como empujas y zas! Dentro hasta casi el final.

Eso hice yo con mi consolador, eso y empezar a moverme como una loca.

• Ahora si que está bien dentro, no pararé de moverme, me encanta este baile tan erótico. Además noto como se me pone más dura que antes.

• Si, si, yo también lo noto. Sigue, sigue, yo también empujo.

• Um, como me gusta verlo, además tienes el culo rojo de mis azotes.

• Sigue cielo, sigue.

• No voy a parar hasta que me corra. Así que prepárate.

• Lo estoy amor, lo estoy, tengo ganas de que me sueltes tu leche.

• Así no tardaré mucho. Ya lo siento. Me va a venir muy pronto.

• Yo aceleraba como podía, no quería que se corriera y me dejara a medias.

• Si, si, si, ya lo siento, me sube, me sube, yaaaaaaaaa. Joder que cantidad, más que antes. Bufff.

• No pares, la quiero toda.

• Si, sale mucho más cielo, muchísimo más.

• La noto, la noto.

• Pues fenómeno.

• Yo no paro de moverme cariño.

• Me gusta que seas perra y quieras correrte, así que vamos a aprovechar, pero cambiado de postura. Ahora la clásica, me encantará tumbarme sobre ti, comerte la boca y agarrarte por el culo mientras penetro.

• Si, cielo, si, vamos.

• Claro. La saco, me tumbo, y ahora, adentro de nuevo. ¡Estás ardiendo! Que morbo!

• Estoy loca por correrme contigo.

• Pues venga, yo la meto ya, así parece que entra del todo.

• Si, si, entra más que antes, me encanta.

Me había enloquecido tanto que no veía la ocasión de que me llegara mi orgasmo. Pero desde luego el camino hacia él era muy placentero. Aquel chaval tenía aguante, más de lo que yo pensaba que un hombre podría tener.

• Pues a por el segundo, que la mamada no cuenta. Vamos, que te estoy abriendo el culo con mis manos.

• Si, perfecto, sigue.

• Así entra mejor.

• Si, si, si

• Repetimos maniobra, ahora le doy más fuerte, más rápido.

• Si, no te cortes, todo lo que puedas.

Me faltaba muy poco, pero estaba impresionada con esa máquina de follar. Sólo de notar su imponente intensidad, me llegó el momento.

• Me corroo, cariño, me corro.

• Pues yo no la saco

• No, no lo hagas, sigue.

• Ahora si que le voy a meter la directa, como decía mi abuelo, je je.

• Si, si, más deprisa. Todo lo que puedas.

• Vaya, vaya, quieres otro?

• Si, si, todo lo que pueda

• Pues parezco un conejo, pero me encanta, además lo puedo controlar, cuando te vea más cachonda lo suelto.

Yo misma estaba que no me lo creía. Quería mi segundo orgasmo, y así, seguidito, sin parones, mi sueño hecho realidad.

• La meto, la saco, te doy pollazos en el clítoris, qué divertido.

• Todo eso me gusta, pero ahora por favor dentro!

• Siiiii, del todo!

• Yaaaaaaaa

• Pues ahora yo.

Fue decirlo y a los dos segundos empezó a gritar de placer, nada parecido a su primera eyaculación dentro de mi. Esta vez si sintió lo que era un polvo de verdad.

• Buff, tía, me has hechizado, esta vez mejor, seguro que la próxima me supero.

• ¿Próxima? Aquello no era normal, no se le veía ninguna gana de parar, y yo ya estaba muerta, necesitaba un descanso.

• ¿Y no te importa que la próxima sea dentro de un rato?

• No, para nada, ¿en cuánto te llamo?

• Pues deja que me duche y tome algo.

• Ok.

• Hasta ahora.

Y eso hice, me fui directa a la ducha, no dejaba de pensar en aquel joven y me excitaba, luego abrí la nevera, saqué un refresco helado y empecé a pasármelo por mis pezones. Ni siquiera me vestí. Estaba cansada pero quería que llamará.

No pasaron ni diez minutos cuando volvió a sonar. Si, era él. No recuerdo la cantidad de orgasmos, pero es lo que tienen las fiestas de cumpleaños.

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Erica


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Sonia Portillo


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Candela


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